Escribimos estas líneas con una mezcla de dolor y rabia, y la verdad, con sentimientos encontrados. Las escribimos convencidos de que no se podía dejar pasar el 8 de marzo, aniversario del asesinato de David Fremd sin elevar un homenaje en su recuerdo. Por lo que él fue como ser humano y por el significado del atentado motivado por el odio irracional. Pero al mismo tiempo sabemos que para sus seres más queridos y cercanos, su esposa, sus hijos, sus hermanos y respectivas familias, la fecha redonda es sólo un símbolo. La falta, el vacío, la nostalgia y el recuerdo son seguramente permanentes. No precisan de actos, ni comunicados, ni ceremonias. David estará en ellos por siempre.