La presidenta de la Cruz Roja Holandesa, Inge Brakman, vino a Israel esta semana para pedir perdón por no haber asistido o salvado judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Un proyecto de investigación histórica, el primero de su tipo, ha confirmado lo que los sobrevivientes del Holocausto holandeses han estado diciendo desde fines de la Segunda Guerra Mundial: la rama holandesa de la Cruz Roja siguió las órdenes de los nazis en su totalidad, violó su deber y no hizo nada para ayudar a los judíos holandeses.