Conflicto árabe-israelí. Cómo narrar la tensión en Oriente Medio sin caer en prejuicios eurocentristas.
Conflicto árabe-israelí. Cómo narrar la tensión en Oriente Medio sin caer en prejuicios eurocentristas.
El miércoles 19 de noviembre, miles de personas se dirigieron a Yanuh-Jat; israelíes de todos los tipos se abrieron paso hacia el remoto distrito de la Galilea, donde un héroe caído sería enterrado lleno de honores. El presidente de Israel, Reuven Rivlin, estaba ahí para presentar sus respetos, al igual que el ministro de seguridad interna y el jefe de la policía nacional. De todos los rincones del país, cientos de judíos ultra ortodoxos de sombrero negro viajaron en buses alquilados, uniéndose a la multitud de drusos que vestían sus tradicionales turbantes blancos, a los oficiales de policía con sus vestimentas azules y a tantas otras personas, que incluso los techos de las casas cercanas estaban llenos con espectadores.
76 años después. El totalitarismo no nace de un día para el otro ni surge de otro totalitarismo como si fuera una suerte de herencia equivocada. El totalitarismo se prepara, generalmente por mucho tiempo, y luego, cuando da el zarpazo, destruye la democracia, porque es precisamente en medio de democracias que el totalitarismo se desarrolla y crece. El nazismo no fue excepción de estas reglas generales.
45 años después de una de sus novelas más célebres, “El mal de Portnoy”, el narrador explica sus motivos. El señor Philip Roth se despide, el más ejemplar de los narradores