Quizás uno de los restos fósiles más visibles de aquélla lejana Argentina que proyectó el liberalismo del siglo diecinueve sean las colonias agrícolas santafecinas. Se esperaba que, en ese entramado de caminos rurales y vías de ferrocarril salpicado de poblados multiétnicos, los inmigrantes europeos rejuvenecieran el tejido social de la nación con su influjo civilizatorio y engrosaran las arcas públicas y privadas produciendo carne y granos. Moisés Ville, ubicado en el centro oeste de la provincia, es uno de los cientos de pueblos surgidos de las entrañas de esas colonias, con la particularidad de que sus fundadores deseaban iniciarse en el cultivo de la tierra no solo para progresar individualmente, sino también para rebatir un prejuicio generalizado acerca de la improductividad de los judíos.
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