Se llamaba Judacot, era el año 858 y Guifré el Pilós lo envió a tratar asuntos delicados con el emperador Carlos el Calvo. Fue el primer judío inscrito en el libro de la historia catalana, aunque, si Catalunya tiene más de mil años, los judíos ya estaban. Han conformado nuestra identidad desde los inicios, con siglos de presencia y aportación, sólo arrasada por la maldad de las persecuciones del siglo XIV y la posterior expulsión.