Ningún país soberano puede permitir alegremente que se invada su frontera y no sólo tiene derecho sino obligación de defenderla, porque debe proteger a sus ciudadanos. No se necesita ser siquiera lego en la materia para tenerlo claro. Ahora, cuando desde hace un mes, la frontera de Israel es agredida en lo que los hipócritas y los mentirosos llaman “manifestaciones pacíficas”, algunos reaccionan, pero no dicen nada que hace seis meses que se anuncia todo lo que está sucediendo