El presunto ataque químico que causó más de 70 muertos en una ciudad rebelde del noroeste de Siria demuestra que los «crímenes de guerra siguen» cometiéndose en ese país, afirmó el miércoles el secretario general de la ONU, António Guterres. La oposición siria fue la primera en acusar al «régimen criminal» del presidente sirio Bashar al Asad de haber perpetrado este ataque con «obús con gas tóxico», acusaciones que niega Damasco.