La Policía francesa se lanzó ayer a una cacería humana con medios excepcionales para encontrar al asesino en serie, autor de los homicidios de tres militares y de la matanza perpetrada la víspera en una escuela judía. Temían por más víctimas. Las siete víctimas de las matanzas de Toulouse y Montauban (sur de Francia) murieron de un tiro en la cabeza a «quemarropa», dijo ayer el fiscal a cargo de la investigación, Francois Molins.