Hace dieciséis meses que las protestas multitudinarias de la «primavera» del pueblo egipcio en la plaza Tahrir lograron deponer, en pocos días, al autoritario Hosni Mubarak. Desde entonces comenzó un lento proceso conducido por los mismos militares que en su momento apoyaron a Mubarak, cuyo destino final debiera ser la democracia. Ellos prometieron entregar el poder a las autoridades civiles no más allá del próximo 1° de julio.