Estados Unidos denunció por segundo año consecutivo la represión religiosa en China, Irán y Corea del Norte, al tiempo que advirtió de una creciente ola antisemita. En su informe anual sobre la libertad religiosa en el mundo en 2011, el Departamento de Estado dijo que la represión religiosa continúa en países «con gobiernos autoritarios», a los que calificó como «violadores crónicos y sistémicos» de la libertad de culto.