Shimon Peres: “Desde Hitler que no hay un líder como Ahmadinejad”

Shimon Peres: “Desde Hitler que no hay un líder como Ahmadinejad”

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El presidente israelí, Shimon Peres, hizo fuertes declaraciones sobre el presidente iraní en el transcurso de una reunión que mantuvo con el ministro de relaciones exteriores de Italia. Peres dijo durante la misma: “Desde Hitler que no hay un líder como Ahmadinejad, Que llama a la aniquilación de otro pueblo”. Durante el encuentro también discutieron sobre la cuestión iraní, la situación en Siria, el conflicto de Israel con los palestinos y el fortalecimiento entre ambos países.

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Los familiares de víctimas de Munich’ 72 esperan un gesto olímpico 40 años después

Los familiares de víctimas de Munich’ 72 esperan un gesto olímpico 40 años después

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Los Juegos Olímpicos cuentan en su historia moderna con otras historias personales que nada tienen que ver con las alegrías que da el deporte. El boicot de los países de la Unión Soviética en contra del embargo de Estados Unidos a Cuba o de la invasión de Grenada, disputas entre federaciones por problemas políticos o territoriales… Pero también aparecen en su palmarés historias trágicas, motivadas por el fundamentalismo de personas intolerantes que han utilizado este acontecimiento de difusión mundial para causar dolor y muerte. Fue el caso de los Juegos Olímpicos de Munich en 1972, que estuvieron teñidos por el asesinato de un grupo de atletas israelíes por la acción terrorista de una facción palestina radical.

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Turquía: 1929-1933; 1935-1947

Turquía: 1929-1933; 1935-1947

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El doctor Kien, personaje principal de Autodafe, la novela de Elías Canetti que le valió el Premio Nobel, es sinólogo, lo mismo que el doctor Albert, personaje secundario de “El jardín de senderos que se bifurcan”, narración de Borges incluida en Ficciones. La novela de Canetti es del ’31, el cuento de Borges del ’41, pero no creo que haya entre ambas ideas acerca de la profesión de los respectivos personajes nada más que una semejanza, a ambos les debe haber resultado atractiva esa curiosa especialidad tal vez porque en ambos casos se trata de bibliotecas. El doctor Kien tiene una muy impresionante, lo mismo que el doctor Albert: el tema, la biblioteca, promete una infinitud, y en la cultura china es insondable y los libros que la recogen son múltiples. Borges, es notorio, asimila la biblioteca al laberinto, pero también la imagina como modelo del mundo y, se podría añadir, como destino: basta recordar su primer empleo, en una biblioteca modesta, y luego, en la Nacional, una mucho mayor, de vastos anaqueles y de resonancias incesantes. Canetti no va tan lejos en su novela, simplemente vincula la obsesión bibliotecaria con una curiosa idea de alienación. Y en eso consiste su relato: el doctor Kien es expulsado de su casa, y de su precisa biblioteca, por una mujer terrible pero, en su kafkiano vagar, se lleva en la cabeza todos sus libros.

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