El FC Barcelona camina por el fino alambre de las relaciones entre Israel y Palestina desde que hace unos días decidió regalar a Gilad Shalit, el exsoldado israelí famoso por haber resistido cinco años de cautiverio en Gaza, unas entradas para ver el clásico contra el Madrid el próximo día 7 en el Camp Nou. Hamas, la organización que lo capturó en el 2006, anunció ayer que no permitirá que los partidos del Barça se vean por televisión en Gaza, ni que los periódicos escriban sobre el club que más pasiones levanta en la franja…