Si este artículo lo hiciera el estómago, su articulado sería más simple: que se vaya de una vez, a rastras, a caballo, a volandas de sus amazonas, a bordo de los yates amigos, a camello, me resulta igual, pero que se vaya. Que ese dictador que lleva décadas tiranizando a su gente, subido en la tarima de su delirante visión del mundo, desaparezca de una vez del poder absoluto que detenta. Si este artículo lo hiciera el estómago, aplaudiría esta intervención bélica y de paso pediría a esos libertadores de la ONU que se pasearan por otros países que sufren la dentellada mortal de las tiranías. Sin ir muy lejos, Costa de Marfil se desangra en una brutal guerra donde se ha asesinado a centenares de civiles. Pero, ¿a quién le importa Costa de Marfil?
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