El Baas (Partido Socialista de la Revolución Árabe) fue creado en Damasco en 1947, tres años después de la independencia siria, por el cristiano Michel Aflaq y el suní Salah al Din Bitar, ambos integrantes de la burguesía siria, antioccidentales, antisoviéticos y partidarios de una “patria árabe”. Eran antibritánicos porque Londres mandaba aún en Iraq, Egipto, Palestina, Jordania y Libia; antifranceses porque Francia administraba Siria y el norte de África; antiespañoles porque España estaba presente en el Rif, y antiestadounidenses por el intervencionismo de Washington en la región. Este régimen empezó a temblar el pasado 15 de marzo. Damasco amaneció tranquilo, pero era el día de la ira, una protesta convocada a través de Facebook por diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos. Los manifestantes, en torno al centenar, estuvieron a punto de cruzarse con Trinidad Jiménez, ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación española, quien minutos antes había entrado en la mezquita de los Omeyas. Y la inusual protesta acabó con veinticinco detenciones.
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