Las imágenes de la infamia caen como fotografías en un expediente judicial. En blanco y negro. Los prisioneros de los campos de exterminio, los prisioneros de guerra, los bombardeos, la destrucción de la vieja Europa. Caen las imágenes y se pegan con los alegatos de los criminales de guerra, la interpelación de los fiscales de las cuatro potencias vencedoras en 1945 y la sentencia final de los jueces: “Muerte en la horca” . De hecho, aquellas imágenes tuvieron valor probatorio y derivaron en condenas. Los títulos del final pasan lentamente. El aplauso del público se demora. Domingo a la noche, acaban de proyectar El juicio de Nüremberg en el auditorio de la Fundación Proa, en La Boca. Una de las cuatro funciones del documental, programadas allí en el marco del Bafici.