En enero de 1963 se estrenó en Berlín «El Vicario», ópera prima de Rolf Hochhuth. El argumento pude resumirse así: Kurt Gerstein, oficial de las SS se horroriza al ver el genocidio. Luego de ser ignorado por su iglesia evangélica, visita al nuncio papal en Berlín, que lo echa de forma destemplada. Pero su secretario, el joven jesuita Fontana, no sólo le cree sino que llega hasta el Papa implorándole que intervenga con rigor y fuerza; se choca con el rechazo de Pío XII, de «helada sonrisa», y «frialdad aristocrática», y sus cardenales; todos insensibles, duros de corazón, hipócritas y avaros, más preocupados por los tesoros del Vaticano que por la suerte de los judíos. Por fin Fontana se une a los judíos y asume el sacrificio de morir en Auschwitz.