SE PUEDE DECIR que la humanidad mandó a Auschwitz un enviado realmente especial, dijo Ernesto Ferrero, uno de los editores de Primo Levi (1919-1987), en un simposio realizado en Nueva York en 2009. Era una manera, tan paradójica como efectiva de calibrar la dimensión de su trabajo, pues la suma de singularidades que hicieron posible la obra de Levi tuvo siempre una envergadura universal…