Israel es una tierra de contrastes. Frase que por manida, no deja de ser verdad. Porque Israel es historia, es cultura y es naturaleza; es Nazaret, es Jerusalén y es el Mar Muerto. Pero también hay otro Israel, moderno y sensual, creativo y abierto, donde su explosión artística rivaliza con su vida nocturna, cuyo mejor exponente quizás sea Tel Aviv.