En tiempos de nacionalismos exacerbados es fácil que venga a la memoria Hannah Arendt, una mujer que los fustigó con su sabia palabra. Tras un tiempo de silencio, incomprensible sobre ella, los libros sobre su vida y su pensamiento -prefería ser llamada pensadora que filósofa-, se han multiplicado. La autora de «Los orígenes del totalitarismo», primer libro que escribió sobre filosofía política, analiza el racismo, el imperialismo, el antisemitismo, igualando a nazis y estalinistas. Centrándose en el nazismo, afirmó que no sentaba su base en la germanidad, sino en un nacionalismo corrosivo. Su aversión por él la llevó a considerarlo como una patología política, una enfermedad malsana.
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