La semana pasada, en Bahréin, Jared Kushner, asesor especial del presidente Trump, vino a decir algo así. El plan en el que él y el representante especial de EEUU para las Negociaciones Internacionales, Jason Greenblatt, han estado trabajando en los últimos dos años no se debería considerar “el acuerdo del siglo”, dijo, sino “la oportunidad del siglo”. Prácticamente todas las personas involucradas en lo que de manera optimista se ha denominado “proceso de paz” han dado por sentado que los objetivos principales de los palestinos –o al menos de quienes los dirigen– son la paz, la prosperidad y la autodeterminación. ¿Y si no fuera así? ¿Y si los palestinos –o al menos los que los dirigen– quieren en realidad otra cosa? ¿No sería eso una garantía de que las oportunidades ofrecidas por los que quieren poner fin al conflicto palestino-israelí se dejarán pasar o, más concretamente, se rechazarán?