La AP ha recibido miles de millones de dólares en ayudas, de EEUU, la UE y otros países donantes. El fracaso de estos a la hora de exigir responsabilidad y transparencia a aquélla ha privado a los palestinos de una parte importante de ese dinero, y alentado a los líderes palestinos a embolsarse millones de dólares, con lo que han engordado sus cuentas privadas y ocultas bancarias. Uno habría esperado que los donantes occidentales hubiesen abierto los ojos y visto que los líderes palestinos están utilizando de manera indebida el dinero público que se les envía. Uno habría esperado que los estadounidenses y los europeos se hubiesen plantado ante Abás y sus secuaces, hubiesen dado un puñetazo en la mesa y exigido que empezaran a usar e invertir el dinero para el bienestar de su pueblo, no del de sus amigos y familiares.