Los habitantes de Gaza tienen todo el derecho y todas las razones para manifestarse contra la tragedia que es su vida. No sólo viven bajo condiciones imperdonables y deplorables, sino que nadie se responsabiliza por su situación o por el camino para rectificarla. Lo que está sucediendo en la frontera de Gaza no es una protesta contra la realidad de la vida en Gaza, sino un ataque contra la soberanía de Israel y su derecho a existir.