Es el fin de una era y ya no puede hacer mucho daño reconocer los errores del pasado. Menos aún si se trata de errores derivados del uso apropiado del manual del buen espía. Así parecen entenderlo en Israel las principales organizaciones involucradas en una empresa que fue -y en cierta medida sigue siendo- una de las razones de estado de este país: cazar criminales de guerra nazis, en especial aquellos involucrados en el Holocausto, el experimento industrial de limpieza étnica puesto en marcha por el gobierno alemán entre 1941 y 1945 y que dejó unos seis millones de judíos masacrados.