La noche del 30 de mayo de 1941 dos jóvenes estudiantes griegos treparon a la Acrópolis de Atenas y arriaron la bandera nazi que ondeaba a poca distancia del Partenón. Sus nombres eran Apostolos Santas y Manolis Glezos y tenían 18 y 19 años. Aquella acción, arriesgada pero perfectamente planeada, se convirtió en un símbolo de resistencia y ayudó a muchos griegos a entender que existía una posibilidad de plantar cara a los invasores alemanes, que habían ocupado el país a finales de abril de aquel mismo año.