Detrás de la apariencia de mujer común de clase media de Alemania se escondía un monstruo cruel y temible. Se trata de Ilse Koch, conocida también como «la bruja de Buchenwald».
Detrás de la apariencia de mujer común de clase media de Alemania se escondía un monstruo cruel y temible. Se trata de Ilse Koch, conocida también como «la bruja de Buchenwald».
En las aguas del golfo San Matías (Provincia de Río Negro), en 1945 se hundieron dos submarinos provenientes de un convoy de varias embarcaciones que navegaban los mares argentinos con el afán de desembarcar a parte de la cúpula de jerarcas nazis en fuga.
El 23 de junio de 1943, una delegación de la Cruz Roja internacional visitó el Gueto de Theresienstadt. Proclamado por los nazis como ciudad balnearia en la que los judíos mayores eran destinados para descansar en sus últimos años. Pero todo se trataba de una farsa.
El 17 de junio de 1960, Ernesto Sabato publica su artículo “Soberanía para carniceros” en el diario El Mundo, en el que se pregunta cómo y por qué entró a Argentina tamaño genocida (Eichmann), mientras reivindica el derecho a enjuiciarlo por sus crímenes.