Ameneh perdió la vista de los dos ojos. Fue sometida a diferentes intervenciones quirúrgicas en Barcelona pero sin éxito. A su regreso a Teherán solicitó la aplicación de la ley del Talión, aún vigente en su país, que exige un castigo igual al crimen cometido. Finalmente lo consiguió, pero cuando todo estaba listo para ejecutar la sentencia y cegar ambos ojos de su agresor, Ameneh lo perdonó. Ahora cuenta su historia en un libro, Ojo por Ojo (Planeta)…