Desde antes del derrocamiento del presidente Hosni Mubarak, muchos analistas, investigadores e incluso, y sobre todo, políticos, quisieron ver en la figura de los Hermanos Musulmanes a los demócratas del mundo arabo-musulmán. Se les comparaba erróneamente con la Democracia Cristiana europea. Uno de los argumentos de peso era que sus repetidas participaciones en las elecciones parlamentarias en la época de Mubarak, así como sus reiteradas llamadas hacia una mayor democratización del país, constituían una muestra de su voluntad demócrata.