Abdullah Mohammad Al Dawood desató la polémica al manifestar la necesidad de acosar a las mujeres trabajadoras de su país para disuadirlas de trabajar. Lo hizo bajo el hashtag #harass_female_cashiers.
Abdullah Mohammad Al Dawood desató la polémica al manifestar la necesidad de acosar a las mujeres trabajadoras de su país para disuadirlas de trabajar. Lo hizo bajo el hashtag #harass_female_cashiers.
BASHIQA, Iraq, 21 may 2013 (IPS) – Luis Shabi recuerda con nostalgia sus nueve años de noviciado en Roma y un viaje en automóvil por toda Europa antes de volver a Iraq en 1969. “Eran otros tiempos”, suspira el arzobispo caldeo de Bagdad en un búnker en el corazón de la capital iraquí.
El reportero Jean Philipe Remy y el fotógrafo Laurent Van der Stock estuvieron en Siria entre abril y mayo y pudieron ver y filmar los ataques en video, tomar fotografías y recoger testimonios de médicos y victimas, según consigna el diario argentino Clarín.
El fotógrafo sufrió él mismo durante cuatro días los efectos del gas, con problemas visuales y respiratorios. Van der Stock vio el pasado 13 de abril a los combatientes rebeldes comenzar a “toser, después colocarse sus mascaras de gas, pero ya estaban expuestos. Vi hombres reclinarse, sofocarse y vomitar”, según su testimonio en los suburbios de Damasco.
Una mujer es azotada en público en Indonesia por vender comida durante el Ramadán.
Aunque muchos códigos penales de países musulmanes no admiten ciertos castigos físicos previstos en el código moral y legal del islam (Sharía), todas las comunidades islámicas aceptan como adecuadas las penas impuestas por su religión a los delincuentes.