Al Qaeda se financia secuestrando occidentales en Africa. Aunque los gobiernos europeos lo niegan siempre terminan pagando y así, inadvertidamente, financian el terrorismo que más combaten.
Al Qaeda se financia secuestrando occidentales en Africa. Aunque los gobiernos europeos lo niegan siempre terminan pagando y así, inadvertidamente, financian el terrorismo que más combaten.
Los integristas del ISIS, recordando prácticas similares del nazismo, señala los domicilios de los católicos de la ciudad de Mosul. Lo hacen con la letra «N» del alfabeto árabe, que se transformó en un símbolo de la defensa de esos cristianos atacados.
Los Peshmerga kurdos, muchos de ellos veteranos de guerra están ajustando su defensa contra el Estado Islámico.
Lo había advertido con claridad Brent Scowcroft. Sin una dictadura sunita, Irak estallaría en tres pedazos. El norte marcharía hacia el viejo sueño del Kurdistán, que sólo se materializó un par de años tras la Primera Guerra Mundial. El sur se convertiría en un Estado chiita, probablemente teocrático como Irán. Y en el centro quedarían los sunitas con las minorías árabes cristianas, sin yacimientos petroleros.