Muchos israelíes y palestinos han buscado la paz durante generaciones. Esto ha sido -y sigue siendo- el sueño al que nadie ha renunciado. Un sueño que se ha ido renovando cíclicamente en el escenario donde hoy se vislumbra con angustia lo que deparará el futuro. Para los creyentes de las tres religiones monoteístas (judíos, cristianos y musulmanes), la hoguera de violencia que no cesa representa un aspecto dramático. Sin embargo, es algo peor que eso. A mi juicio lo definiría en una sola palabra: “fracaso”.