Carmen Weinstein era el baluarte de la comunidad judía en Egipto. Su amparo, su fuerza y su voz. Una mujer decidida a impedir que se borre el rastro de su pueblo en una tierra con ecos de esclavitud y éxodo en la que, sin embargo, los judíos llevan morando 2.500 años. Sólo ahora están al borde de la extinción, con apenas 40 miembros. “Todavía estamos aquí. Y estaremos. Señor reportero, no sea agorero”, replicaba Weinstein hace apenas un año en una entrevista al diario israelí Yedioth Ahronot. La pelea, sin ella, se vuelve ahora tarea de héroes…