Estas líneas las escribo desde el hospital Hadassah Ein Kerem de Jerusalem, donde mi madre tuvo que ser internada el jueves último para una operación de apuro, que afortunadamente salió bien.
Lo comento no por compartir algo personal con los lectores todos, sino porque todo aquel que ingresa a un hospital de Israel a recibir tratamiento, se sumerge en una situación que probablemente resulte difícil de creer a quien no la ve con sus propios ojos…o mejor dicho a quien cree que Israel se parece más a los titulares de la prensa que a su propia verdad.