“Bibi” Netanyahu fue apodado “el mago” tras su contundente e inesperada victoria en las últimas elecciones en Israel, pese a que todas las encuestas, círculos intelectuales, periodísticos y redes sociales, pronosticaban su derrota.
“Bibi” Netanyahu fue apodado “el mago” tras su contundente e inesperada victoria en las últimas elecciones en Israel, pese a que todas las encuestas, círculos intelectuales, periodísticos y redes sociales, pronosticaban su derrota.
Tras casi 67 años de existencia, el derecho de Israel a permanecer como estado en la comunidad internacional sigue en cuestión. Recientemente, la controversia sobre ello ha proliferado
El resultado de las elecciones ha de entenderse sobre el escenario y la situación real, no desde la mesa camilla de un tablero con fichas
¿Por qué, los votantes israelíes han recompensado a Netanyahu con un tercer mandato consecutivo como primer ministro (con el margen de victoria más amplio desde su primera elección, en 1996)? Sencillamente, porque la inmensa mayoría de los israelíes está de acuerdo con Netanyahu en un aspecto fundamental: un país pequeño, rodeado de enemigos, en una región caótica de Estados fallidos y actores no estatales tan perversos como Hamás, Hezbolá y ahora el Estado Islámico, no puede permitirse el lujo de ganar elecciones en función de programas socioeconómicos como si fuera un pacífico ducado de Europa occidental.