Las estrictas normas morales de la República Islámica prohíben que chicas y chicos que no tengan relación familiar de primer grado paseen o se diviertan juntos. Para evitarlo y vigilar, entre otras cosas, que las mujeres se cubran adecuadamente la cabeza y las formas del cuerpo, Irán dispone desde hace una década de una policía moral. Su presencia en las calles de Teherán y otras grandes ciudades había disminuido desde la llegada a la presidencia de Hasan Rohaní, hace tres años. Ahora, nuevas patrullas de paisano intentan frenar el relajo en las costumbres.