Las minorías religiosas de Irán apoyaron esperanzadas la reelección del presidente Hasan Rohaní el pasado mayo. A su discurso conciliador, se unía la promesa de cumplir con la Constitución y acabar con la discriminación confesional. Sin embargo, el líder suní Abdolhamid Esmaeilzehi sigue quejándose de la falta de medidas serias al respecto y, en la ciudad de Yazd, un concejal, Sepanta Niknam, ha visto anulada su reelección por el mero hecho de ser zoroástrico. Su caso ha desatado el malestar de muchos iraníes y puesto de relieve los límites a la apertura de Rohaní. La comunidad judía también se ha sentido acosada tras un ataque a una sinagoga en Shiraz.