Desde fines del año pasado el Consejo de Seguridad, la Asamblea General, y todos los organismos de Naciones Unidas estaban en pleno conocimiento (a través de declaraciones públicas) que el movimiento terrorista Hamas anunciaba que en mayo iba a enviar, al costo humano que fuera, la mayor cantidad posible de habitantes de Gaza y miembros armados de sus milicias contra la frontera de Israel para derribar las barreras, entrar al territorio de Israel y atacar a poblaciones civiles que allí se encuentran (en las cuales viven una muy buena cantidad de uruguayos). La excusa: que Estados Unidos había decidido después de 25 años cumplir una resolución de su Congreso y trasladar su Embajada en Israel a Jerusalem. La realidad: cumplir con la carta fundacional de Hamas en cuanto a que Israel no tiene derecho a existir.