Hace unos días, algunos de los intelectuales más importantes de Europa —entre ellos el filósofo Roger Scruton, el exministro de Educación polaco Ryszard Legutko, el estudioso alemán Robert Spaemann y el profesor Rémi Brague, de la Sorbona de Francia— lanzaron la Declaración de París. En su ambiciosa declaración, rechazaban el “falso cristianismo de los derechos humanos universales” y la “cruzada utópica y pseudorreligiosa por un mundo sin fronteras”. En su lugar, pedían una Europa basada en las “raíces cristianas”, inspirándose en la “tradición clásica” y rechazando el multiculturalismo…