En 2014 la Knesset aprobó una ley de recordación del éxodo y deportación judíos de origen árabe e iraní, y en ese marco en diferentes lugares del mundo se rindieron homenajes. Perseguidos por poblaciones y autoridades locales, esta corriente migratoria incluyó a 850.000 personas obligadas a huir de sus países de residencia, así como a perder sus propiedades, en la época anterior al establecimiento del Estado de Israel y hasta los primeros años de la década del 70.