La decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) de dictar órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa Yoav Gallant por cargos infundados de crímenes de guerra, demuestra que el organismo es inútil y que debería ser desfinanciado, desmantelado o ambas. Crédito foto: Nicolas Guyonnet/Hans Lucas/AFP, vía Getty