Vándalos lanzaron su odio contra los miembros de la más antigua congregación judía de Miami Beach, al garabatear una esvástica y las letras «Hamás» en dos columnas de la entrada de la sinagoga.
Vándalos lanzaron su odio contra los miembros de la más antigua congregación judía de Miami Beach, al garabatear una esvástica y las letras «Hamás» en dos columnas de la entrada de la sinagoga.
La manifestación ocurrió en Buenos Aires y celebró el alto al fuego en Gaza. El Centro Simon Wiesenthal advirtió que acusaron a un empresario judío de «robar a los pobres para llevar el dinero a Israel».
El mundo entero veía las imágenes sangrientas que trasmitían las principales cadenas de televisión sobre lo que ocurría en Gaza y, casi de forma automática, comenzaron también a levantarse las manifestaciones antisemitas en el mundo entero. En Latinoamérica, tanto a nivel público como gubernamental, esta ola de antisemitismo fue de gran importancia.
Más de un millar de personas que participaron en la Kippah Walk (manifestación de la kipá -solideo) organizada por la comunidad judía de Estocolmo, capital de Suecia, que se produjo a raíz de una serie de incidentes antisemitas en las últimas semanas. Varios ministros del gobierno sueco y líderes de los partidos de la oposición se unieron a la caminata.