El antisemitismo está en aumento, advirtió el aclamado cineasta Steven Spielberg (69) en su discurso ante los graduados en Harvard. Spielberg declaró que estaba equivocado cuando de niño pensaba que el sentimiento anti-judío “se desvanecería”.
El antisemitismo está en aumento, advirtió el aclamado cineasta Steven Spielberg (69) en su discurso ante los graduados en Harvard. Spielberg declaró que estaba equivocado cuando de niño pensaba que el sentimiento anti-judío “se desvanecería”.
En 2011, durante una visita a la serena ciudad uruguaya de Paysandú, tuve el gusto de cenar con David Fremd, quien hace unos meses fue allí asesinado por un judeófobo que lo acuchilló bajo el grito de que, como bien se sabe, «Alá es grande». El crimen, que por su novedosa virulencia debería haber conmovido al país, fue recibido con relativa apatía. Los medios no se preguntaron si el asesinato hubiera podido evitarse, y probablemente al soslayar esa pregunta revelaron parcialmente la respuesta. La judeofobia no discrimina: mata. Estalla esporádicamente después de un período de latencia que va agravándose a medida que se condona la demonización del judío.
En lo personal he señalado ya en varias ocasiones que solo un acuerdo político es la única posibilidad cierta para la necesaria convivencia y construcción -con un Estado Palestino- de un futuro diferente para judíos y palestinos. Es penoso ver como ciertas páginas de nuestro país, que uno esperaría aportaran a la reflexión y al pensar, son utilizadas para transmitir lo contrario.
En diciembre de 1945, Louis-Ferdinand Céline no sólo era uno de los escritores más grandes de Europa, también era uno de los enemigos más famosos de la Francia de posguerra. Después de haber escrito Viaje al fin de la noche (1932), una de las novelas capitales de la literatura francesa, el autor no encontró mejor idea que desatar su antisemitismo arrebatado en tres panfletos infames: Mea culpa (1936), Bagatelas para una masacre (1937) y La escuela de los cadáveres (1938), en los que, lejos de todo afán poético, escribió frases como ésta: «Los judíos, racialmente, son monstruos, son híbridos, lobos cazadores que deben desaparecer».