Casi todos los días en Europa hay una declaración, un taller o un simposio sobre el antisemitismo. Una conferencia internacional sobre dicho problema tuvo lugar recientemente en Viena, por ejemplo, bajo los auspicios del primer ministro austriaco Sebastian Kurz. ¿Tienen tales actividades algún efecto sobre el antisemitismo europeo, que crece día a día? ¿Crean algún obstáculo para la enorme difusión y radicalización del antisemitismo on-line: el odio a los judíos 2.0? A juzgar por los últimos diez años, poco cambiará. Se pronuncian discursos elocuentes, se publican apelaciones, se pronuncian clichés sobre cómo confrontar el odio a los judíos con una “lucha resuelta” y “con toda la severidad de la ley”, y después de algunos temblores y gestos de manos, todos regresan a los negocios usuales.