El pasado mes de mayo se recordó en varias partes del mundo los 90 años del terrible viaje de 900 judíos en el buque St. Louis en 1939, que escapando de la Alemania nazi llegaron a Cuba y las puertas se les cerraron, no sólo en Cuba, sino también Estados Unidos y en cualquier país latinoamericano donde el Joint pedía que los dejaran entrar. En América Latina, muchos de sus gobiernos, sus partidos políticos, sus académicos, niegan que exista antisemitismo. Se equivocan como se equivocaron en 1939.