Pintadas antisemitas, mofas a víctimas del Holocausto, prejuicios que relacionan a los judíos con poder, conspiración y dinero, expresiones como “perro judío” o “judiada” e intentos de discriminación hacia Israel y sus habitantes… Todo esto sucede en la España de hoy; y sucede dentro de un entorno europeo donde la sombra negra del antisemitismo continúa sobrevolando el Viejo Continente, y eso que la comunidad judía apenas supone el 0,1% de la población. El caso de España es singular, pues durante 500 años no ha habido presencia de judíos, pero sí han pervivido estereotipos y fuertes prejuicios contra esta comunidad.