A raíz del doble asesinato ante la sinagoga de Halle, las autoridades europeas parecen haberse dado cuenta de repente de que, durante años, germinó en el Viejo Continente una pulsión antisemita que ya es un peligro público. Sin embargo, la conciencia colectiva siempre se muestra perezosa para implicarse en lo que sucede «al judío»