Señor Presidente del Uruguay,
José Mujica
Soy ciudadana argentina. Soy residente del
Uruguay hace más de 21 años. Soy judía.
Con estupor lo escuché decir, Señor Presidente, refiriéndose a la actual guerra entre Hamas e Israel, “(…) eso puede
hacer que surjan por allí y por acá cosas como la AMIA, como tantas cosas que
pasan, en definitiva».
No me sorprende que mucha gente confunda
nociones (complejas, por cierto) tales como “pueblo”, “ciudadano”, “Estado” y
“gobierno” y condense los cuatro
conceptos, especialmente cuando se refieren al “pueblo judío”, “ciudadano
israelí”, “Estado de Israel” y “gobierno del Estado de Israel”.
Se equivocan renombrados políticos y muchos
avezados periodistas. Se confunde mucha gente bienintencionada que se conmueve,
con razón, ante escenas desgarradoras de dolor y devastadores actos de
violencia. También yo me conmuevo y rechazo esta guerra excesiva y cruel. Como todas las
guerras. También
usted, Señor Presidente, se confunde y
confunde. Confunde “judíos” con “Israel”. Confunde a la gente cuando infiere
que atentados como el de la AMIA son o podrían ser la consecuencia de las
políticas llevadas a cabo por el Estado de Israel. Confunde a la gente cuando
sostiene que políticas como las del Estado de Israel pueden ser la causa de
futuros atentados. Se confunde y confunde cuando sostiene el principio de “por algo será”.
No, Señor Presidente. Lo que usted hace es muy peligroso.
Si bien el objetivo terrorista del atentado a la AMIA fue la
institución central de la comunidad judía de la Argentina, se trató de un
ataque contra la Nación Argentina, el Estado argentino, el gobierno argentino,
el pueblo argentino y una comunidad, la
judía, que forma parte de esa Nación, ese pueblo, del Estado y de la ciudadanía.
Quiero recordarle, Señor Presidente que ese
atentado no sólo lo ejecutaron
terroristas extranjeros sino que pudo llevarse a cabo gracias a la
complicidad de fuerzas locales, argentinas, civiles, policiales y militares.
Quiero recordarle, Señor Presidente que ese
atentado sigue impune gracias a la complicidad de varios poderes argentinos e
internacionales —servicios secretos, poder político, militar, policial y judicial, entre otros— que impiden el
esclarecimiento.
Creer y
decir públicamente que el atentado a la AMIA podría haber sido un acto contra
judíos, consecuencia de acciones anteriores realizadas por judíos, es una
manera muy peligrosa de pararse al borde del precipicio del antisemitismo.
No me importa cuántos ministros judíos tenga
en su Gabinete, Señor Presidente.
No me importa si su mejor amigo es judío o no.
Lo que sí me importa es que no se confunda usted. Y que no confunda a la gente.
Los judíos
somos muchos y muy variopintos.
Tenemos diferentes posturas respecto de la
religión, la secularidad, el compromiso político, la ética, la cultura, las
tradiciones, la educación. Tenemos diferentes posturas respecto del Estado de
Israel y sus políticas. Muchos, no todos, apoyan incondicionalmente al Estado y
al Gobierno. Otros, apoyamos la
existencia del Estado pero cuestionamos al Gobierno, cuestionamos a los
colonos, cuestionamos el fundamentalismo. Para muchísimos judíos, el Estado de Israel representa y da sentido a
una parte importante de su identidad, su Historia, su cultura. A casi todos los
provee de un profundo sentimiento de seguridad frente a un mundo hostil, que no
entiende la complejidad de ser judío.
Como me parece que no la entiende
usted, Señor Presidente.
Soy argentina. Resido en Uruguay. Soy judía.
Defiendo el derecho de existencia del Estado de Israel. Defiendo el derecho de
existencia de un Estado Palestino.
Defiendo el derecho de existencia del Estado
Argentino. Defiendo el derecho de
existencia del Estado Uruguayo. Rechazo enfáticamente las políticas que lleva a
cabo este gobierno de Israel. Rechazo enfáticamente las políticas de Hamas,
quien dice actuar como representante del pueblo palestino, pero en su Carta
Fundacional sostiene su “lucha grande y grave contra el judaísmo y los judíos” y exige la destrucción total del
Estado de Israel.
Apoyo al pueblo de Israel. A los ciudadanos de
Israel: a todos los que viven en Israel, ciudadanos o no: judíos, árabes,
musulmanes, cristianos, blancos, negros…
Los apoyo a pesar de mi desacuerdo con muchísimos de ellos, porque entiendo que
no es negociable su derecho a vivir una vida digna y en paz. Apoyo al pueblo
palestino, a todos los palestinos, pesar de mi desacuerdo con muchísimos de
ellos, porque entiendo que no es negociable su derecho a lograr una vida digna
y en paz.
Entiendo que la vía política es la única
salida posible para resolver un conflicto de muy larga data. Entiendo que sólo un camino político podrá
determinar los territorios que habrá de habitar cada pueblo. Confusiones como la suya sólo entorpecen la
construcción de ese camino. Espero haber sido clara, Señor Presidente.
Lo saludo,
Susana Poch
C.I. 4.540.729-1
Carta particular al Presidente José Mujica
08/Ago/2014
Por Susana Poch