Blues mestizo

08/Sep/2011

El Observador, Valentín Trujillo

Blues mestizo

8-9-2011 Esi Edugyan, candidata al premio Man Booker, escribió una historia sobre los negros alemanes durante el nazismo
VALETIN TRUJILLO AUGEROUY@YAHOO.COM.UY
Dentro las variadas barbaridades del régimen nazi, hay un aspecto que es poco conocido. Dentro de del enfermizo catálogo de razas inferiores de Adolf Hitler, la raza negra tenía un lugar, digamos, «privilegiado». Ni siquiera las grandes proezas deportivas de Jesse Owen en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 ni los rotundos knockouts de Joe Louis al campeón ario Max Schmeling pudieron siquiera mellar esa tara racista.
Cuando comenzó la segunda guerra mundial, los soldados alemanes tenían del lado enemigo combatientes negros: los ejércitos estadounidense, francés e inglés contaban en sus fuerzas con negros -en muchos casos- con diferentes rangos que los blancos, es cierto, porque el racismo campeaba entre los colonialistas. En la medida de las posibilidades, los alemanes no mantenían como prisioneros de guerra a los negros, que iban directamente a los campos de concentración. Hasta allí, no había conflicto con su ideología.
Pero el problema para el régimen nazi eran los negros alemanes. ¿Negros alemanes? Sí, era una comunidad relativamente pequeña (entre 20 mil y 25 mil aproximadamente, en una población de 68 millones, según la profesora de la universidad de Duke, Tina Campt, en un artículo de la Deuschte Welle).
Dos factores confluyeron para que nacieran negros en Alemania. Por un lado, al término de la primera guerra mundial y con la consiguiente derrota germana muchos alemanes que vivían en las colonias (Tanzania, Namibia, Nueva Guinea, por ejemplo) volvieron a Europa con sus familias, que en muchos casos eran mestizas, básicamente con padre blanco y madre negra. Por otro lado, muchos de los soldados franceses que ocuparon Renania eran negros de las colonias africanas, que se mezclaron con alemanas que tuvieron hijos mestizos. Los nazis llamaron a estos niños «bastardos del Rin» e iniciaron una brutal campaña para esterilizarlos, porque decían que esa sangre no debía expandirse. No podían sacrificarlos, porque de hecho, eran alemanes, pero en su criterio eran una forma degradada de la raza.
La actitud de la comunidad negra durante el régimen nazi y la guerra fue compleja, porque iba de la necesidad de subsistencia a la pertenencia a una cultura mixta y contradictoria. Un grupo de actores de teatro inició una especie de gira por diferentes ciudades de Alemania para «demostrar» los peligros de la mezcla racial. Se exhibían en teatros, como si fuesen animales. Incluso, se conoce el caso de un afroalemán, Hans Massaquoi, que pretendió unirse a las Juventudes Hitlerianas y fue rechazado.
Todo esto viene al caso porque una de las novelas finalistas del prestigioso premio Man Booker de las letras inglesas es Half Blood Blues («Blues mestizo»), de Esi Edugyan, escritora canadiense de padres ghaneses. Edugyan estuvo becada en Alemania y se topó con la historia de los «bastardos del Rin». Según el resumen de la página web de la autora (www.esiedugyan.com) el argumento de la novela narra la historia de Hieronymus, un trompetista negro de origen alemán apresado en París, en 1939. A partir de entonces, no se tienen más noticias de él. Quince años después, en la dureza de la posguerra, dos amigos suyos músicos reciben una extraña carta e inician un largo y difícil camino para intentar reconstruir la historia de Hieronymus.
La novela de Edugyan podrá ganar o no el Booker, pero genera ganas de explorar un aspecto muy poco conocido dentro de esa esfera gigante de anécdotas llamada segunda guerra mundial.