OPINION INTERNACIONAL
BALANCE DE UNA POLEMICA VISITA
LA ANUNCIADA VISITA DEL PRESIDENTE IRANI MAHMUD AHMADINEJAD AL LIBANO LA SEMANA PASADA, SE REALIZO TAL CUAL ESTABA PLANEADA Y COMO LA DEFINIO MUY BIEN EL PERIODISTA LIBANÉS RAMI G.KHOURI EN EL DIARIO «THE DAILY STAR» FUE UN «GRAN DRAMA».
Egon Friedler
21-10-10
Dada la ingerencia de Irán en el Líbano y la dependencia de la mayor milicia que es al mismo tiempo es la más influyente fuerza política del país del dinero iraní, se trataba en cierta manera de la visita de un patrón que viene a visitar su feudo. Y naturalmente no faltó la violenta retórica anti-israelí, lo que es bastante lógico considerando que la enemistad con Israel (cuyas tropas se retiraron de territorio libanés en el año 2000) es el gran pretexto de Irán para convertir al Líbano en un estado vasallo.
Naturalmente la visita inquietó a mucha gente. Como lo define Rami Khouri : «La combinación de Irán y Hezbollah asusta a mucha gente en el Líbano y en el mundo árabe, en Israel, en los Estados Unidos y en otros países de Occidente. La visita del presidente iraní en el Líbano, concentra en un momento, en un lugar y en un hombre, todos estos temores.
El temor de muchos libaneses tiene tres causas fundamentales a) la creciente influencia de Hezbollah puede llevar a una mayor islamización del país, por lo cual se vería menoscabado su carácter de sociedad pluralista y abierta b) Los vínculos de Irán y Siria con Hezbollah magnifican el legado de partidos extranjeros interviniendo de manera directa en los asuntos domésticos libaneses c) La autodefinición de Hezbollah como movimiento de «resistencia» que resiste y lucha contra Israel (y ocasionalmente contra otros en la región o en el Líbano) aumenta los temores de que el Líbano vuelva a convertirse en un campo de batalla con toda la carga de sufrimiento que esto implica.
Muchos libaneses, quizás la mitad de la población, quisiera poner fin al status de autonomía de Hezbollah en el Líbano, lo que para ellos es una forma de poner fin a la destrucción sistemática de su país debido a guerras regionales desde los años 70″.
Otros observadores, desde distintos ángulos, minimizan el acontecimiento. Por ejemplo, Jamil K.Mroue, un colega de Khouri en el «Daily Star» sólo vio en la visita de Ahmadinejad un gesto de diplomacia internacional de Irán no directamente vinculado con la situación específica del Líbano, mientras Meir Javendafar, un destacado especialista israelí en Irán escribe en el «Guardian» londinense que el viaje de Ahmadinejad tuvo el objetivo de hacer olvidar su impopularidad en su propio país, con las aclamaciones de sus partidarios de Hezbollah en el Líbano.
Con una óptica diferente, dos analistas israelíes, Amos Harel y Avi Issacharof, se preguntan en el diario «Haaretz» si la visita ayudó o perjudicó a Hezbollah.
Al respecto escriben : » Todos en el Líbano saben que Hezbollah opera con los auspicios de Teherán y sirve como el largo brazo de Irán contra Israel, pero el grupo trató de ocultar esto en lo posible y suele presentarse como una organización patriótica libanesa. Ahora, no queda nada por ocultar.
El presidente de Irán se comportó como si fuera el dueño del Sur del Líbano y de Dahiya, el barrio de Beirut dominado por Hezbollah. Y esto produjo a todas las facciones libanesas, shiítas y no-shiítas un considerable embarazo.
En otras palabras, las crudas declaraciones del líder iraní pueden convertirse en un bumerang en lo que concierne a su apoyo en el seno del público libanés».
En contraste con la sobriedad de estos análisis, el diario francófono «L´Orient le jour» que suele expresar la opinión de la mayoría cristiana liberal y partidaria de la modernidad, publica el 16 de octubre un artículo firmado por Antoine Courban que tiene una fuerte carga de angustia y dramatismo.
El articulista dice que el estado libanés quedó reducido a una mera ficción. Considera vergonzoso que quienes escoltaron al visitante del aeropuerto de Beirut no fueran soldados del ejército libanés, sino los servicios de seguridad de Hezbollah. Luego, se indigna por las manifestaciones de odio sectario al Primer Ministro Saad Hariri durante los actos públicos organizados por la milicia shiíta y censura duramente el discurso de Hassan Nasrallah por su defensa de la doctrina oficial iraní de gobierno del «legislador religioso» (wilayat al-faqih) a la que considera la ideología expansionista del neo-imperio persa.
Luego arremete contra el «oportunismo inmoral» de los acólitos libaneses del imperio, sobre todo cristianos y se pregunta cómo podrán tragarse la mística shiíta del retorno del Imán oculto.
Los dardos más duros de la crítica de Courban están dirigidos a la crítica de la «delirante utopía milenarista, apocalíptica y escatológica» y la política imperial iraní.
Más tarde el artículo revela una noticia que ha sido ignorada masivamente por la prensa internacional : previamente a la visita del presidente iraní fue dada a conocer la «Iniciativa de Beirut», una petición pública firmada por más de 250 personalidades libanesas que reclama el derecho de los libaneses a vivir en una patria que no sea un campo de batalla para potencias extranjeras.
El artículo termina con una exhortación dramática: «Antes de que sea tarde……despiértense y salven lo que nos queda del Líbano».
BALANCE DE UNA POLEMICA VISITA
21/Oct/2010
La República, Egon Friedler