Turquía, Jordania y la
Autoridad Palestina condenaron con reservas el atentado palestino contra los
judíos religiosos que rezaban en la sinagoga de Jerusalén, pero sólo Bahrein
fue el único país en el mundo árabe-musulmán que lo condenó de manera
inequívoca y enérgica.
El ministro de Relaciones
Exteriores turco Mevlut Kabusoglu declaró su repudio a «un ataque a los
lugares santos», el presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbás
condenó «el ataque a la población civil y los lugares de culto, como así
también los ataques de los judíos a la mezquita de Al-Aqsa y sus ataques
incendiarios a mezquitas.» El ministro de Relaciones Exteriores de
Bahrein, Khaled Ben Ahmad bin Mohammed Al Khalifa al-Thani, fue enfático: dijo
lisa y llanamente que el ataque fue un acto criminal, sin justificaciones, y
que «la respuesta israelí sólo añadirá sufrimiento al pueblo
palestino».
Ante el silencio
ensordecedor de los medios de comunicación y la mayoría de los políticos árabes
y musulmanes, algunos comentaristas elogiaron el ataque, y algunos incluso lo
calificaron como un evento de sacrificio valiente y llamaron a los asesinos
«mártires».
Un buen número de los
canales árabes de intercomunicación, Al-Jazeera, Al Arabiya, Al Mayadeen y
otros han expresado su gran satisfacción con las imágenes impactantes. ¿Por qué
el principado de Bahrein, una pequeña isla en el Golfo Pérsico, sin relaciones
diplomáticas con Israel, condenó el ataque?
Remanentes de una
comunidad judía
¿Es posible que la
explicación radica en el hecho de que aún exista una pequeña comunidad judía en
Bahréin? La antigua historia judía de Bahrein se remonta desde el siglo VII.
Hoy en día es el único país árabe en el Golfo Pérsico que sigue teniendo una
comunidad judía. La comunidad judía actual en Bahrein se compone de inmigrantes
del interior de Irak, Irán y la India que llegaron a la isla en el siglo XIX.
La mayoría de los
miembros de la comunidad participan en el comercio de las perlas, las telas y
la banca. En Manama, capital de Bahrein, hay una sinagoga que fue construida en
los años 30 y fue renovada recientemente, pero es difícil decir que hay una
comunidad donde no hay un rabino.
La mayor parte de las
oraciones y los días festivos judíos se llevan a cabo en casas particulares.
Las importaciones de alimentos kosher provienen de la comunidad de Inglaterra.
La comunidad alcanzó su punto máximo alrededor de 1.500 personas, pero la
mayoría de los judíos se fueron de Bahrein después de la Guerra de la
Independencia (1948) y la Guerra de los Seis Días (1967) y ahora quedan sólo
alrededor de 35 personas, la mayoría de ellos adultos, en un reino con 700 mil
habitantes. Sin embargo, los pocos judíos restantes son ricos e influyentes.
Dos mujeres judías de la
familia Nonoo y de gran capital han llegado a participar del municipio de
Manama, en el Parlamento y en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
En 2008, Houda Ezra
Ebrahim Nonoo fue nombrada por el rey Hamad bin Isa al-Thani para Embajadora de
Bahrein en los Estados Unidos –su mandato terminó en 2013. Bahrein se convirtió
en el único país árabe con una embajadora judía, un movimiento que recibió no
pocas críticas en el mundo árabe y Persia (Irán). Los opositores a su régimen
afirmaron que el propósito del principado es apaciguar a Occidente y Estados
Unidos presentar a Bahrein como una sociedad liberal y tolerante que permite a
las mujeres avanzar en la sociedad, independientemente de su religión. El Rey
de Bahrein también promovió a las mujeres cristianas y les permite ser elegidas
para el Parlamento.
Relación con Israel y la
condena del atentado terrorista en Jerusalén
Bahrein se siente
amenazado por Irán debido a la proximidad geográfica y por la mayoría chiíta
del país. ¿Está previsto para ser asistido por Israel?
En 2011 WikiLeaks reveló
documentos de lazos de inteligencia de Bahrein con Israel. En 2005, Bahrein
firmó un acuerdo de libre comercio con los EE.UU., que incluye la eliminación
del boicot económico a Israel. Aunque el mercado de Bahrein es pequeño, y las
reservas de petróleo del reino se están agotando, fue un paso simbólico e
Israel espera que otros países de la región también levanten la prohibición.
Al igual que Israel y los
demás países árabes, Bahrein teme las consecuencias para los países del Golfo
de la carrera nuclear de Irán.