«Ayudemos a todas las víctimas a recordar»

01/Feb/2013

Caras y Caretas, Alberto Grille

«Ayudemos a todas las víctimas a recordar»

Conmemoración del Día del Holocausto
Alberto Grille
En un acto del exilio uruguayo en México, a principios de los 80, en el puñado que éramos estaban, entre otros, Rodney Arismendi, Wilson Ferreira Aldunate, creo que Korzeniak y el Dr. Quijano. Llegó una delegación judía y muchos nos sorprendimos. Wilson, con su estilo de siempre, me dijo al oído: «sabés Grille, hay algo que nosotros podemos hacer por ellos». Como yo no sabía que podíamos hacer por supuestos representantes de una superpotencia, me dijo: «podemos ayudarlos, hacer que no sean ellos los únicos que tengan que recordar el horror del holocausto. Lo mismo nos va a pasar a nosotros, vamos a necesitar que nos ayuden a recordar, para que la dictadura no vuelva nunca más».
Como sabemos, se denomina Holocausto o Shoah al intento de aniquilar totalmente al Pueblo Judío durante el régimen nazi liderado por Adolf Hitler en Alemania. La llamada «solución final» causó la muerte, la mayor parte en circunstancias espantosas, de unos seis millones de judíos, y entre los métodos utilizados estuvieron los disparos, la tortura, la inanición (muerte por hambre), el ahorcamiento, los trabajos forzados y la asfixia mediante gas venenoso. Hubo complicidades y silencios varios que no es esta la ocasión de enumerar.
Este monstruoso horror tuvo lugar en mitad del siglo XX en una de las naciones más adelantadas del planeta, y por eso nadie puede asegurar que no volverá a repetirse, como los uruguayos no podemos asegurar que no habrá más dictadura en nuestro país. Pero para evitar estos males, es necesaria la memoria, es necesario recordar, y ayudar a recordar a todos los que han sufrido.
La ONU viene rindiendo homenaje a las víctimas desde 2005, cuando se fijó el 27 de enero como Día Internacional de la Memoria del Holocausto, por ser el día que se liberó el campo de concentración de Auschwitz.
CARASyCARETAS, que este año cumplirá doce años de vida, ha tenido siempre un compromiso integral con los Derechos Humanos. Por eso publicamos en esta especial ocasión el reportaje que tuve oportunidad de hacerle el año pasado al Dr. Yoel Schvartz, historiador de la Universidad de Jerusalén, en un recorrido por los espacios que ocuparon los ghettos de Varsovia y de Cracovia y los tres campos de concentración y exterminio de Auschwitz. Lo que sigue es un resumen de una extensísima conversación –que nos concierne, porque concierne a toda la condición humana- caminando sobre el predio en el que existió el Ghetto de Varsovia.
¿Cuál es la significación de este hecho en la historia del siglo XX?
Yoel Schvartz: Para empezar a hablar del Ghetto de Varsovia tenemos que recordar algunos números. Antes de la guerra, vivían en la ciudad alrededor de 350.000 judíos, casi un tercio de la población. Hoy en día, año 2012 hay en toda Varsovia alrededor de 4.000 judíos siendo muy generoso, porque en ningún evento de la comunidad judía se ven 4.000 personas. Esto nos da la pauta de la dimensión de la catástrofe que se abatió sobre los judíos de Varsovia, que no es independiente pero es diferente a la catástrofe que se abatió sobre todo el país. Los polacos perdieron 6.000.000 de habitantes, de esos 6.000.000 de habitantes un poco más de 3.000.000 eran judíos; pero lo importante es que Polonia fue el campo elegido por los alemanes para instalar sus máquinas de muerte, los campos de concentración y de exterminio que funcionaron en el este del país. De tal manera que cuando caminamos por Varsovia lo que estamos viendo es una ciudad que fue reducida a cenizas hace 69 años en 1944 y concretamente el ghetto, hace 70 años en 1943, como parte de un proceso de exterminio. Quedaba ubicado en el área central de la ciudad. El área comercial de Varsovia de hoy en día es el lugar que los alemanes eligieron hacer el ghetto. Nosotros podemos ver ahora los edificios ultra modernos que se construyeron y se están construyendo, en el área donde 70 años atrás los tanques alemanes entraron a terminar con la vida de los judíos. Eso nos llena de paradojas porque es una ciudad construida sobre las ruinas de su propia destrucción y sobre el asesinato de su propia población y reconstruida dos veces. Entonces nosotros necesitamos hacer un enorme esfuerzo de imaginación y de retórica histórica para tratar de recuperar un poco todas esas vidas que se han perdido.
¿Cuál fue la explicación militar del Ghetto de Varsovia?
Hay que entender un proceso que viene por lo menos del año 39, cuando se inicia la guerra. Polonia es un país que no tiene un ejército fuerte, políticamente debilitado y que abierta o encubiertamente las naciones de Europa dejaron de alguna manera de lado, por lo menos en opinión de muchos de los polacos después de la guerra, cuando la abandonaron al abrazo de Stalin. Polonia no tenía capacidad bélica de medirse con Alemania nazi, con la Alemania que había ido creciendo, industrializándose y generando un poderío militar impresionante desde el ascenso de Hitler en el año 33 y que llevaba 6 o 7 años preparándose para el momento del ataque del Este y que llevaba también un proceso de anexión de territorios que Alemania reclamaba como suyos y que había comenzado 2 años antes, que tenían que ver con la anexión de Checoslovaquia y de Austria, que tenía que ver con procesos de anexión de otros territorios. Lo que nosotros vemos aquí en Varsovia es una realidad en la cual el ejército polaco es diezmado, la elite intelectual y política destruida y los judíos de Polonia confinados a partir del otoño de 1940 en ghettos a todo lo largo y ancho del país. El ghetto de Varsovia tenía una particularidad que lo diferenciaba de otros que se enclavaron. Esa particularidad era su aislamiento, lo que se explicaba por estar en el centro de la ciudad. El proceso que los nazis siguen con los judíos se compone de varias partes: La primera tiene que ver con una separación más bien de hecho, a partir de la limitación de sus actividades económicas, de la prohibición de estudiar en las universidades, de ejercer determinadas profesiones y va a continuar con la demarcación física a partir de la obligación que los judíos son conminados a tener, de llevar un brazalete con la Estrella de David que los separe del resto de la población no judía. La tercera es lo que nosotros llamamos la “ghettoización”, el confinamiento en ghettos a lo largo y ancho de Polonia y de otros países. El Ghetto de Varsovia estaba en el centro de la ciudad, eran 75 manzanas, lo que constituye una enorme extensión de terreno. Eso quiere decir que aquella persona que estaba confinada en el ghetto, si finalmente conseguía escaparse de alguna manera, escapaba a la ciudad, al centro de una población que lo desconocía y que poco a poco va volviéndose diferente y consecuentemente también hostil
En el seno del ghetto se produce una rebelión muy significativa.
Para entender la rebelión hay que entender un proceso previo. En el año 1942, un año y medio después de que el ghetto se levantara, los alemanes decidieron liquidarlo. Liquidar el ghetto era comenzar la deportación de los judíos a Treblinka, que era el campo de exterminio levantado a 80 kilómetros de la ciudad.
¿Por qué se escoge a Treblinka?
El caso de Treblinka no es muy conocido por varios motivos. El primero y más importante de todos es porque los alemanes posteriormente decidieron destruirlo, eliminarlo y borrar todo vestigio de su existencia. Esos vestigios hoy en día están apareciendo a través de trabajos arqueológicos, de arqueología forense que se están realizando en el lugar y a través de los testimonios de algunas de las víctimas que consiguieron sobrevivir, a partir de la rebelión que se produce en 1943. Algunos pocos sobrevivientes lograron escapar y llegar al fin de la guerra para contar la historia de Treblinka.
¿Cómo se borra a Treblinka?
A Treblinka los alemanes lo borran de una forma brutal, cuando ellos deciden acabar con el proceso de exterminio allí y transportarlo a Auschwitz y convertirlo en el centro europeo de exterminio de los judíos. Traen máquinas y aplanan el campo, destruyen completamente las instalaciones que había en el campo y lo entregan vacío y destruido a los vecinos ucranianos para que lo trabajen, con la promesa de no revelar lo que había sucedido allí.
Es decir, se cultivaba sobre las cenizas.
Sí, cultivaban sobre las cenizas y los escombros. Al final de la guerra el gobierno polaco va a controlar el terreno nuevamente y a partir de allí va a iniciarse el proceso de construcción de lo que es el museo de Treblinka o la recordación de Treblinka, en la cual no hay nada, simplemente algunos monumentos. Pero nuestros vestigios físicos son los que se están descubriendo de a poco, a partir de las investigaciones forenses que se vienen realizando en los últimos años. Pero volviendo al Ghetto de Varsovia, en el 42 los alemanes deciden liquidarlo, como pate de un proceso que habían decidido en enero de ese mismo año y es un proceso que se llamó “La solución final”. La jerarquía del partido nazi que se ocupaba del tema racial, se había reunido en un lugar llamado Wannsee, una región de campo a pocos kilómetros de Berlín y allí deciden implementar “La solución final del problema judío”, es decir, el exterminio de los millones de judíos que quedaban en Europa. Establecieron una lista de prioridades de cada país, cuántos judíos tenían, desde los 3.000.000 de Polonia hasta los 200 de Albania, para que veamos el grado de minuciosidad y el detallismo de la programación. Varsovia era uno de los primeros en las prioridades de exterminio, por tratarse de la comunidad o el ghetto judío más grande del mundo europeo, junto con los judíos de Hungría que eran alrededor de 400.000. Ese primer proceso de exterminio, la primera gran acción de los alemanes, se llevó a cabo prácticamente sin contratiempos; los alemanes comienzan a juntar a los judíos del ghetto y a trasladarlos a Treblinkan. Hasta ese momento, los judíos de Varsovia habían esperado que el ghetto pudiera salvar sus vidas, incluso no habían creído en denuncias y la mayoría de la gente del ghetto suponía que era posible llegar a algún tipo de salvación, a pesar de que éste significara hambre, miseria, enfermedades y miles de personas muriendo semanal o mensualmente. Sólo que a partir de septiembre de 1942 cuando empiezan las deportaciones masivas de Varsovia, empezó a quedar claro para la población del ghetto que eso era imposible y por esa razón comenzaron a organizarse para la rebelión.
La rebelión procuraba por supuesto liberarse del ghetto, pero también se planteaba el enfrentamiento con las fuerzas nazis.
La rebelión significaba dos cosas: uno, la rebelión armada. Comenzaron a recibir armas, algunas decenas de fusiles, granadas, cocteles molotov caseros, por una pequeña ayuda a través de la resistencia polaca fuera del ghetto. Por otro lado, la resistencia significa también construir escondites para que cuando los alemanes entren no encuentren a la población judía. A partir de diciembre de 1942 y hasta marzo de 1943 se va a construir una red de bunkers, de refugios subterráneos a todo lo largo y ancho del ghetto, que constituían los escondites para los 60.000 judíos que todavía quedaban en él. De hecho, cuando los alemanes entraron a buscar a los judíos no encontraron una actitud pasiva, encontraron a la mayoría escondidos y salieron a buscarlos y por primera vez encontraron un acto de resistencia armada. Es decir que en la práctica, si ponemos como fecha de inicio de la rebelión el 19 de abril, ya en enero hay actos de resistencia armada contra las deportaciones. El 19 de abril fue el día escogido por los alemanes para la eliminación del ghetto.
Ya estaba perdida la guerra para los alemanes.
En gran medida también tiene que ver con ese proceso en el que los alemanes entienden que la guerra comienza a darse vuelta, el hecho de que la jerarquía militar entiende que los rusos no solamente habían rechazado el ataque alemán que comenzó en julio de 1941, sino que han dado vuelta al sentido de la guerra y empiezan a avanzar sobre Polonia. Pocos meses después los rusos entraron a Polonia a comenzar a liberar algunos de los campos de exterminio y de alguna manera había que acelerar este proceso y esta es la razón que entienden los judíos del ghetto. Es decir que se acercaba un momento de definición y se preparaban para ese momento. Cuando el 19 de abril los alemanes atacan, los judíos los estaban esperando con las pocas armas que tenían, rechazan el ataque alemán una, dos y tres veces hasta que la gendarmería alemana se ve obligada a llamar a las tropas especiales de asalto, junto con el ejército regular para sofocar la rebelión.
Cracovia
¿Qué diferencias existieron entre el Ghetto de Varsovia y el Ghetto de Cracovia?
Varias. Primero hay una diferencia numérica significativa. El Ghetto de Cracovia estaba programado para alrededor de 30.000 personas en 14 manzanas, que era su dimensión, mientras que en las 75 manzanas de Varsovia había hasta 450.000 judíos. Quiero decir que los números siempre son complicados porque no había datos fidedignos, no había ningún tipo de censo y llegaban a los ghettos los “cargamentos”, como decían los nazis, y no se les contaba. Pero en estos números coinciden los historiadores y los testigos de la época. Cracovia es una ciudad de provincia que los alemanes habían decidido preservar por su carácter de ciudad alemana y como dije, el Ghetto de Varsovia está en el centro de la ciudad mientras que el de Cracovia en los suburbios y alrededor había campo y era mayor la posibilidad de escapar a los bosques, tenían más contacto con el mundo exterior porque muchas personas trabajaban en fábricas que quedaban fuera del ghetto. La más famosa es la de Oskar Schindler, un empresario alemán de origen checoslovaco, miembro del partido nazi, ex espía nazi en Polonia, que había llegado a Cracovia para hacer mucho dinero que en algún minuto decidió unir su destino y poner en peligro su fortuna y su vida para ayudar a los prisioneros judíos que habían trabajado para él. Entonces, los judíos tenían la posibilidad de trabajar fuera del ghetto, bajo un régimen muy rígido, custodiados por los alemanes, sin recibir ningún tipo de salario. Su cercanía a los bosques les permitía escapar, esconderse y en alguna oportunidad unirse a algún grupo de partisanos, pero esto no era fácil. En la sociedad polaca de la época había un cierto grado de antisemitismo, que no era menor y que hay que ponerlo en la misma línea que los enormes esfuerzos de salvamento que se hicieron en la sociedad polaca. También existieron actos de carácter antisemita durante la guerra y también existieron casos de salvamento. De hecho la nación polaca es la que más contribuyó a la salvación de judíos. Podemos decir que entre ambas naciones había un sentimiento de hermandad, de solidaridad y tanto el antisemitismo polaco como el sentimiento de solidaridad, se van a ver empañados y afectados por la realidad de la guerra. Polonia era un país ocupado por los alemanes, los polacos eran los próximos a ser eliminados, considerados una fuerza bruta que tenía, al igual que los rusos, que contribuir a la construcción física del Tercer Reich de los 1000 años. De ninguna manera se podía esperar que fueran libres, en igualdad de condiciones a la raza aria.
El bosque de abedules, Birkenau
En esta mañana luminosa y en este escenario tan hermoso, existió un campo de concentración, quizás el más siniestro y el más sangriento de la época, que suele confundirse con Auschwitz.
Primero me quiero referir a lo que tú dices. Una de las cosas que más nos llama la atención cuando entramos en Birkenau, es justamente la presencia marcante de la naturaleza. Han pasado 70 años y nosotros vemos los árboles y escuchamos los pájaros, vemos el agua y el sol y nos parece increíble que éste haya sido el escenario donde se cometió el crimen más salvaje y más siniestro de la civilización europea, pero justamente es eso lo que tenemos que entender cuando entramos aquí. Birkenau, el campo de exterminio donde murieron 1.200.000 judíos y varios miles de gitanos, franceses, griegos, italianos e incluso judíos húngaros. En 1944 los alemanes decidieron su exterminio en el campo de Auschwitz en un proceso que duró muy pocas semanas. Todo el complejo Auschwitz es una unidad sola que está formada por el campo de Auschwitz, el campo de Birkenau y un tercer campo llamado Monowitz, que era un campo en el que los judíos vivían y trabajaban en industrias. El historiador Raúl Hilberg, autor del libro “La destrucción de los judíos europeos”, libro pionero en la investigación científica del holocausto, dijo: “Me hubiera gustado poder contarles que los que hicieron esto estaban locos, pero lamentablemente no lo puedo decir” y de alguna manera, esto es lo que nos tiene que quedar de este lugar; un lugar que tuvo crematorios, cámaras de gas y barracas de hacinamiento en las cuales llegaron a vivir un poco más de 90.000 personas mientras esperaban que los llevaran a la muerte; un lugar al cual llegaban trenes en los meses del verano de 1944 cada 4, 5 o 6 horas y a veces, sobre todo de noche, sin selección de ningún tipo eran mandados directamente al trote para acelerar el proceso a las cámaras de gas, donde en cuestión de 45 minutos o 1 hora, eran transformados en cenizas y éstas esparcidas por los pozos y lagos alrededor del campo; un lugar de una crueldad y de una racionalidad industrial siniestra que creo que por un lado nos conmueve y nos llena de pavor cuando lo estudiamos, pero más cuando nos damos cuenta de que las condiciones esenciales para la construcción de Birkenau siguen en pie.
¿70 años después podría reproducirse un drama como este?
La misma racionalidad industrial que construyó esto sigue en pie y continúa al servicio de distintos tipos de causas y de ideologías. No hay ninguna razón para no pensar que el día de mañana pueden servir también para un exterminio en masas o de un pueblo, ideología, religión o simplemente de personas a las que se les ha encontrado una diferencia.
Termino este artículo conmovido hasta lo más profundo. La misma Europa que hace 70 años construyó esta horrenda máquina de exterminio, hoy aplica políticas que llevan al desempleo más alto desde la Gran Depresión, y al aumento del racismo, la xenofobia y el ultraderechismo, mientras en el Foro de Davos los dueños del mundo brindan porque “lo peor ya pasó”, y en Uruguay algunos escriben que pese “a los bellaqueos” (por ejemplo los suicidios de jubilados), todo está resuelto.
Ayudemos al Pueblo Judío, y a todos aquellos que han sufrido dictadura, tortura y muerte, a no olvidar.
Además de un deber de Humanidad, es un deber para con nosotros mismos y nuestro pasado.